Los datos de la Comisión Nacional de Mercados y la Competencia correspondientes al primer trimestre de 2025 confirman lo que muchos en el sector ya intuían: el comercio electrónico en España ha cruzado el umbral de los 80.000 millones de euros anuales. Es un hito simbólico y también real: significa que aproximadamente el 15% del comercio minorista en España ya se realiza por canales digitales.

El crecimiento no es nuevo, pero sí se ha acelerado. La pandemia fue el catalizador que llevó a millones de consumidores españoles a comprar online por primera vez. Lo que ha sorprendido a los analistas es que, cinco años después, esos hábitos no solo se han mantenido sino que han seguido creciendo. La comodidad, la variedad y, en muchos casos, el precio han consolidado el canal digital como primera opción para categorías que antes eran casi exclusivamente presenciales.

El móvil, protagonista indiscutible

Por primera vez, más del 60% de las transacciones de comercio electrónico en España se realizan desde dispositivos móviles. Hace tres años, esa cifra era del 45%. El cambio tiene implicaciones profundas para los comercios: una tienda online que no está optimizada para móvil ya no es una tienda online competitiva.

Los datos también muestran que los consumidores españoles son cada vez más cómodos con las compras de alto valor por móvil. Los electrodomésticos, los muebles y los viajes —categorías que históricamente se compraban preferentemente en ordenador— están migrando al móvil de forma acelerada.

Los sectores que más crecen

La alimentación es la gran sorpresa de los últimos años. Después de un crecimiento explosivo durante la pandemia, muchos esperaban una corrección. No ha ocurrido. La entrega de comida a domicilio y la compra online de supermercado siguen creciendo, aunque a un ritmo más moderado. Los servicios locales —fontaneros, electricistas, limpieza del hogar— son el sector que más ha crecido en términos relativos, impulsados por plataformas que han digitalizado mercados que antes operaban casi exclusivamente de forma informal.

El lujo es otro sector que ha dado la sorpresa. España es el quinto mercado europeo de comercio electrónico de lujo, y está creciendo más rápido que la media europea. Las marcas que hace cinco años se resistían a vender online han cambiado de posición.

Los retos del sector

El crecimiento del ecommerce plantea retos que van más allá del negocio. La logística de última milla en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia está bajo una presión enorme. Los repartidores en bicicleta y moto se han convertido en una presencia constante en las calles, con debates sobre sus condiciones laborales y el impacto en la movilidad urbana que todavía no tienen una respuesta definitiva.

La sostenibilidad es otro frente abierto. El packaging, los viajes en vacío de los vehículos de reparto y las devoluciones —que en moda pueden superar el 30% de los pedidos— generan un impacto ambiental que el sector empieza a tomarse en serio, en parte por convicción y en parte por presión regulatoria.